De las ciencias ambientales a la psicología pasando por el zen
Soy psicólogo por vocación, aunque mi primera profesión estuvo en un ámbito aparentemente muy diferente. Estudié Ciencias Ambientales y trabajé durante cuatro años como técnico de medio ambiente. Aquella etapa dejó en mí una mirada sistémica que sigue muy presente en mi forma de entender la psicología: no podemos comprender a las personas de manera aislada, sino en relación con su historia, sus vínculos y el contexto en el que viven.
Durante aquellos años descubrí también la meditación zen, una práctica que desde entonces forma parte de mi vida y que ha influido profundamente en mi manera de comprender la mente, el sufrimiento y la experiencia humana. Me interesa especialmente una cualidad del zen que podría describirse como un alto vuelo espiritual a ras del suelo: una espiritualidad sin necesidad de grandes conceptualizaciones ni fantasías, profundamente arraigada en la experiencia concreta y en el contacto con lo que está ocurriendo aquí y ahora.
Creo que esta perspectiva tiene también un gran valor en psicología. La espiritualidad en sentido amplio forma parte inherente de la experiencia humana y puede ayudarnos a ampliar nuestra visión más allá del "yo y lo mío" y permitirnos ser mejores seres humanos, pero también puede convertirse en una forma de evitar aquello que duele o nos cuesta mirar cara a cara. Es lo que en psicología se conoce como bypass espiritual: utilizar ideas o prácticas espirituales para evitar emociones, conflictos, necesidades o heridas que necesitan ser reconocidas y elaboradas. Para mí, psicología y espiritualidad pueden encontrarse en la medida que nos acercamos con mayor honestidad a nuestra experiencia, en lugar de utilizar la espiritualidad para escapar de ella.
Mi interés por la meditación, el empezar a realizar mi propio proceso de psicoterapia como paciente y otras circunstancias vitales me llevaron finalmente a cambiar mi trayectoria profesional y estudiar Psicología. Con el tiempo, mi práctica clínica se ha especializado especialmente en el trauma psicológico, el apego y la disociación, así como en esa intersección entre psicología y espiritualidad que tanto ha estudiado la psicología transpersonal y las tradiciones contemplativas. Actualmente soy Clínico EMDR y entiendo la psicoterapia desde una perspectiva integrativa, adaptando el tratamiento a las características, necesidades y objetivos de cada persona.
Mi recorrido profesional ha combinado la práctica de la psicoterapia, formación continua (Psicoterapia Breve Caracteroanalítica, Gestalt, Eneagrama, Mindfulness, EMDR, apego, entre otras) y docencia. En 2018 fundé el Grupo de Trabajo de Trauma, Apego y Disociación del Colegio de Psicólogos de Valencia, que coordiné hasta 2026. Para mí, toda esta formación tiene un sentido fundamentalmente práctico: comprender mejor a la persona que tengo delante y disponer de más recursos para ayudarla a alcanzar los objetivos que nos hemos planteado en terapia. Además, como docente me dedico a divulgar todo lo aprendido al mismo tiempo que sigo siendo un "eterno estudiante" y no he dejado (y espero no dejar nunca) de formarme y seguir aprendiendo pues es algo que creo que me convierte en mejor terapeuta y mejor ser humano.

